¡¡No dejo de darle vueltas a lo mismo!!.
Cuando voy paseando por la calle, cuando me siento en un banco de una plaza o en la terraza de un bar y observo la actitud, el ritmo y las prisas de algunas personas, pienso en el nivel de autoexigecia que nos hemos impuesto en esta sociedad actual.
Con este ritmo y velocidad que se ha instalado en el ámbito social, laboral y personal debemos plantearnos la necesidad de parar y tomar aliento, recuperar la lentitud, la pausa y el flujo de la naturaleza; es decir, recuperar nuestra libertad y tiempo libre. Eso por lo que trabajamos todo el año, por lo que realmente luchamos y nos levantamos cada mañana. Tiempo libre para disfrutarlo, para compartirlo con la familia, los amigos, etc.
Esas 24 horas diarias de las que todos disponemos por igual, en ocasiones están siendo secuestradas en aras de la productividad y la eficiencia. Renunciamos a ellas, o parte de ellas al menos, de manera inconsciente pero voluntaria, debido a la competitividad y autoexigecia continua en el mercado laboral y sociedad en general. Pretendemos ser los mejores, a veces, rozando la autoexplotacion.
Pero ese tiempo que creemos gestionar de manera eficiente y provechosa, lamento deciros que en realidad es "tiempo perdido".
Ese tiempo que empleamos en hacer otra cosa que no se ajuste a nuestras necesidades reales, personales y vitales es "tiempo perdido ".
Nos hacen creer que no cumplir con unos estándares preestablecidos o no tener una agenda completisima sería "perder el tiempo".
Pensamos que sentarnos, un día cualquiera, en el banco de un parque a leer o meditar es "perder el tiempo".
Creemos que pasar un día cualquiera con los tuyos en vez de estar mejorando los resultados de tus previsiones profesionales es "perder el tiempo ".
Según la ecuación, una que no es matemática; cuando pensamos que cuantas más cosas hagamos mejores seremos, no sólo resultará difícil "no hacer" sino que también se nos hará cuesta arriba disfrutar del tiempo presente y escuchar nuestras emociones. Esta ecuación nos impide "parar", "no hacer" y detenernos un momento a, simplemente, contemplar nuestra vida y lo que estamos haciendo con ella.
Puede ser que en esta sociedad "de las prisas" lo que se espera de nosotros se asemeja a lo que se espera de las máquinas: eficiencia, rapidez y rendimiento, aunque la lógica de las máquinas no casa bien con la lógica de la vida.
Es por esto que vivimos con la angustia de no hacer todo lo que podríamos y encima nos culpamos por ello.
Nos bastamos nosotros solos para explotarnos, hasta la extenuación, creyendo que de esta manera nos estamos realizando... ¡¡nada más lejos de la realidad!!.
Por todo ello creo que deberíamos "no hacer", "no acción"; nada que ver con procrastinar.
Wu wei significa, literalmente, la "no acción" y el "no hacer". Es un concepto chino del confucionismo y el taoísmo que te invita a ver la vida de otra manera. Aprender a dejar, a soltar y priorizar lo que de verdad importa en tu vida. Es saber tomar pausas cuando es necesario, aprender a soltar lo que te supera y aprovechar el tiempo que estás viviendo.
No se fuerza nada, se deja ser y se aprende de las experiencias vividas. Eso es el Wu wei, algo nada fácil de hacer en la sociedad "de las prisas".
Texto:
- José Jurado Pérula.
Fuentes de inspiración:
- Libro: VIDA CONTEMPLATIVA, de Byung-Chul Han.
- Libro: LA SOCIEDAD DE LAS PRISAS vivir despacio para vivir mejor, de Maria Novo.
- wikipedia.org
- lamenteesmaravillosa.com
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